Nuestra estrella fugaz surcaba el cielo oscuro del universo iluminando cualquier rincón del mundo con su felicidad irradiante. De un lado a otro iba sin rumbo, sin preocupaciones solo con el deseo de seguir alumbrando junto a su amada estrella.
Pero un día esa estrella que le había dado la luz y la posibilidad de vagar por la inmensidad del universo, sin previo aviso se marchó, durante días la estrella fugaz busco a su amada de un lado a otro pero sin conseguirlo. Su luz, empezó a apagarse lentamente haciéndole recordar días oscuros largo tiempo atrás vividos.
Cuando ya casi no le quedaba esperanza a la estrella fugaz, esta escucho una voz en su corazón que le decía:
No tengas miedo porque en esta vida no hay luz sin oscuridad.
Esas palabras le llenaron de fuerzas para seguir luchando, aunque por más que busco a su alrededor nunca supo de donde vinieron.
La estrella fugaz siguió buscando a su amor hasta en el más oscuro rincón, y cada día volvió al lugar donde escucho aquellas palabras para nunca perder la esperanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario