Una noche tras muchas horas de búsqueda nuestra estrella vio de lejos a su amor pero al ver su belleza se quedo inmóvil sin poder articular palabra, aunque por dentro él se oía chillar: no te vayas, vuelve a mi lado amor mío, de su boca no salió ningún sonido, el miedo esta vez venció.
Tras varios días de reflexión en aquel lugar que se sentía seguro consiguió vencer al miedo y salir en su búsqueda.
Al encontrarla la estrella le dijo que porque no la había estando buscando, y por más que le intento explicar todas aquellas horas buscándola sin cesar ella no le entendía.
La conversación terminó de la peor forma posible para él, ella ya no quería verle, ni hablar con él.
Nuestra estrella fugaz volvió a ser un meteorito aunque esta vez mantuvo su luz, no sabía porque pero así ocurrió.
Aquella voz que le dio fuerzas una vez ya no le abandonaría, no dejaría que jamás perdiera la esperanza y su luz se apagara.
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