martes, 12 de abril de 2011

Poesía barata II

Sabiendo que tu corzón tiene dueño
ahora puedo conciliar el sueño,
solo te deseo lo mejor en la vida
y que alguien te dé, lo que tu corazón pida.

Ahora pienso que no nacimos para morir juntos
pero que conocernos cambió nuestro rumbo,
asique doy gracias por haberte conocido
y de ti mucho haber aprendido.

Con estas palabras de ti me despido
pero no creas que de tu vida me he ido,
si algun dia lo necesitas en mis brazos encontrarás
simplemente alguien que quiere ser tu amigo.

Poesía barata

La tristeza es mi sombra
y tu sonrisa mi alegría,
si alguien te nombra
mi corazón rebosa melancolía.

Sin un beso mi alma se irá
y un abrazo mi abrigo será
ya que la muerte mi cuerpo cubrirá
si algún día creyera que eso nunca sucederá.

4-Una grata sorpresa

El tiempo pasó y el meteorito no pudo olvidar a su estrella, viajo por los lugares en los cuales había sido tan feliz y en los cuales disfruto tanto. Con ello consiguió darse cuenta que solo tenía buenos recuerdos de ella y que aunque no pudiera estar ahora a su lado nunca la olvidaría.

De nuevo una vez más nuestro pequeño amigo se vio sorprendido por los acontecimientos de la vida, una tarde se encontró por casualidad con la estrella, juntos pasearon entre los planetas hablando como dos buenos amigos, consiguieron dejar atrás los malos recuerdos y poder pensar el uno en el otro sin sentir dolor.

Al despedirse el meteorito le dijo a la estrella: hoy me han sacado una espinita que tenía clavada, te deseo lo mejor. Y tras esas palabras partió hacia el horizonte con una sonrisa en la cara, y paz en el corazón.

lunes, 4 de abril de 2011

3-El esperado reencuentro

Una noche tras muchas horas de búsqueda nuestra estrella vio de lejos a su amor pero al ver su belleza se quedo inmóvil sin poder articular palabra, aunque por dentro él se oía chillar: no te vayas, vuelve a mi lado amor mío, de su boca no salió ningún sonido, el miedo esta vez venció.
Tras varios días de reflexión en aquel lugar que se sentía seguro consiguió vencer al miedo y salir en su búsqueda.
Al encontrarla la estrella le dijo que porque no la había estando buscando, y por más que le intento explicar todas aquellas horas buscándola sin cesar ella no le entendía.
La conversación terminó de la peor forma posible para él, ella ya no quería verle, ni hablar con él.
Nuestra estrella fugaz volvió a ser un meteorito aunque esta vez mantuvo su luz, no sabía porque pero así ocurrió.
Aquella voz que le dio fuerzas una vez ya no le abandonaría, no dejaría que jamás perdiera la esperanza y su luz se apagara.

2-La desaparición

Nuestra estrella fugaz surcaba el cielo oscuro del universo iluminando cualquier rincón del mundo con su felicidad irradiante. De un lado a otro iba sin rumbo, sin preocupaciones solo con el deseo de seguir alumbrando junto a su amada estrella.
Pero un día esa estrella que le había dado la luz y la posibilidad de vagar por la inmensidad del universo, sin previo aviso se marchó, durante días la estrella fugaz busco a su amada de un lado a otro pero sin conseguirlo. Su luz, empezó a apagarse lentamente haciéndole recordar días oscuros largo tiempo atrás vividos.
Cuando ya casi no le quedaba esperanza a la estrella fugaz, esta escucho una voz en su corazón que le decía:
No tengas miedo porque en esta vida no hay luz sin oscuridad.
Esas palabras le llenaron de fuerzas para seguir luchando, aunque por más que busco a su alrededor nunca supo de donde vinieron.
La estrella fugaz siguió buscando a su amor hasta en el más oscuro rincón, y cada día volvió al lugar donde escucho aquellas palabras para nunca perder la esperanza.

1-Un meteorito perdido

 Un día un triste meteorito vagaba por oscuros rincones del universo, viaja sin rumbo sin razón para existir ni sentimientos que experimentar.
Una noche de oscuridad algo ocurrió, una estrella magnifica y reluciente se fijo en él.
Esa estrella se acerco a él y cogiéndolo entre sus brazos le dijo:
¿Qué te pasa, cual es la razón de tu tristeza y melancolía?
Éste le contesto:
Me siento solo, no sé que hacer ni a donde ir.
La estrella al ver la tristeza en los ojos del meteorito, busco en lo más profundo de su corazón cogiendo una pequeña parte de su luz y se la entregó al meteorito.
Al cogerla este sintió que la felicidad le inundaba, que todo su pesar y malestar desaparecían, no volvería a sentirse derrumbado y solo gracias a esa estrella.
Ese pequeño meteorito triste había renacido como una preciosa y magnica estrella fugaz, desde aquel momento
juntos surcaron los cielos y vivieron grandes aventuras.