sábado, 9 de junio de 2012

Ellas


A mi primer amor lo conocí al nacer,
Ella me enseño a reír, y a sentir
Su fuerza enorme siempre me hizo seguir,
Jugando a contar estrellas cada anochecer.

Creí enmudecer al tocar mi corazón de adolescente,
Desde ese instante paso a ser mi otra mitad,
Me dijo que los sueños también se hacen realidad,
Recorriendo la ciudad me enamore perdidamente.

Después llego la Indiferencia andando distraída, cada día,
Demasiado fría, algo me decía “desconfía”,
Sin saber que yo existía, Su mirada ausente entre la gente no me seducía,
Cada noche aparecía en mi cama medio desnuda,
Mientras con melancolía yo la quería con locura,
Esa piel pura, sin apenas una arruga a mi me enamoraba,
Y me abrazaba, hurgaba entre mis cicatrices,
Yo sollozaba, su piel no me otorgaba días felices.

La abandone, Olvide su regazo porque pronto conocí otro de mis pedazos,
Fue como un flechazo, Unidos cada madrugada, mi amada,
Siempre haciéndome el amor en hojas de papel mojadas
Que pronto se secaron y pasaron a estar, deshilachadas.

Conocí la constancia de pasar a solas todo el tiempo,
Me atrajo su fragancia y desde aquel momento la fui conociendo,
Su autoestima y disciplina me dijeron no abandones,
Tendrás un sitio en la cima con los mejores.

Pero sufrí mal de amores cuando de nuevo mi mitad vi al pasar,
Es una vampiresa que besa y que te hace sangrar,
Puso cerveza en mi lengua cuando yo me la cruce,
Fue por eso que llore con nostalgia cada tarde,
Sintiéndome un cobarde si venía a hablarme,
Hasta que un día llamo a mi puerta y me paralizo,
Me abrazo, rompiendo mi armazón, para quedarme otra vez,
Solo en mi habitación, arto de toda mujer escuchando esta canción.

Vi pasar los meses, no quería ver a nadie,
Hasta que encontré de nuevo la esperanza esperándome en la calle,
Ella me hablo de un futuro y de luchar por él,
Me dijo la libertad te espera, ella siempre te será fiel.

Ellas, dejaron su huella en mí, el amor y el abandono,
Sensaciones que viví, y de todo ello no me arrepiento
Ya que si te digo lo contrario miento.
Ellas, estrellas y espinas, bellas damas que te aman o te asesinan,
Las encontré, entre las esquinas, brillaban como diamantes,
Las amantes de una vida o de un instante.

P.D.: Gracias Nach por esa canción y perdona este destrozo que me ha dado tanto gozo aunque no tenga posible redención.

No hay comentarios:

Publicar un comentario