Siempre fui de esos que piensan que cada uno somos dueños de nuestro propio destino y que a base de esfuerzo y constancia forjamos nuestra propia vida. Y aún sigo pensando así pero creo que por desgracia esto no ocurre en todos los aspectos de la vida y un claro ejemplo de ello es el amor. Cuando conoces a la persona de tu vida, aquella sin la cual la vida no es lo mismo, aunque te separes de ella por largo tiempo y la escondas en lo profundo de tu corazón siempre estará ahí y bastara un solo instante al volverla a ver para que ese amor florezca.
Por desgracia el ser humano es cobarde con respecto al amor y aunque en el resto de aspectos de la vida seamos valientes ante esto siempre agachamos la cabeza. Incluso aunque se nos brinde una oportunidad que llevamos años esperando no somos capaces de coger las riendas. Pero como le dices a una persona que llevas tanto tiempo sin ver que ha rehecho tu vida y que probablemente para ella solo seas un viejo amigo que la sigues amando como el primer día, que no has dejado por desgracia de levantarte algunas mañanas y te has dado cuenta que has soñado con ella a pesar de llevar años sin soñar nada solo cuando se trata de ella, siendo tu propio subconsciente el que te dice que si crees que la has olvidado te estas engañando.
Al menos siempre tendremos las palabras con las cuales calmar los sentimientos y plasmarlos para nunca perderlos y al menos aprender de ellos.
O bien tenemos los recuerdos en los cuales siempre estaréis juntos y a los cuales les dedico estas sencillas palabras:
Gracias luna por estar ahí como un broche,
ya que con tu luz brillante y constante,
el rostro mas bello del mundo me mostraste
en un conocido lugar aquella noche.
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